lunes, 8 de marzo de 2010

Colegiata de San Isidro el Real



La Colegiata de San Isidro el Real, fue la Catedral Provisional de Madrid, durante más de cien años, hasta que en 1993 se abrió la nueva catedral de la Almudena. La iglesia se empezó a construir en 1622, bajo la presencia de Felipe IV, según los planos de Pedro Sánchez, y Francisco Bautista fue el que ejecutó los planos a la muerte de Sánchez en 1633. Se llamaría Iglesia de San Francisco Javier. He de comentar que durante mucho tiempo se atribuyeron los planos a Bautista, pero solo fue el que los ejecutó.
En 1767, Carlos III expulsó a los jesuitas y la iglesia pasó a ser Colegiata. Se trasladaron los restos de San Isidro (desde San Andrés) y Santa María de la Cabeza (desde el Oratorio del Ayuntamiento) y se le dio el nombre del patrón de Madrid a la colegiata. En 1816, durante el reinado de Fernando VII, la colegiata volvió a poder de los jesuitas, pero en 1885 se creó la diócesis de Madrid-Alcalá y mientras se construyera la catedral de la Almudena, pasó a ser catedral provisional de Madrid.
La iglesia había sustituido a la antigua de San Pedro y San Pablo del siglo XVI, que fue demolida junto al primitivo Colegio Imperial (del que hablaremos en otra ocasión). La Emperatriz María de Austria dejó toda su fortuna para que se construyera sobre su solar un nuevo edificio y así se hizo. Al trasladarse los restos de San Isidro, el interior fue restaurado por Ventura Rodríguez (madre mía... la de veces que hablaremos en este blog de Ventura) quien construyó un nuevo presbiterio, el retablo del altar mayor y una rica decoración del interior del templo.




En 1936 año de la guerra civil, el templo sufrió un incendio (al igual que otras tantas iglesias) que destruyó numerosas obras de arte y que afectó seriamente a la estructura. Cuando acabó la guerra, el templo volvió a ser restaurado, en esta ocasión por Javier Barroso, quién aprovechó para acabar la culminación de las torres de la fachada, ya que estaban inacabadas. También levantó una nueva cúpula, ya que la de Bautista, quedó totalmente destruida en la contienda del 36.





La fachada tiene un pórtico con tres grandes puertas, que se asientan sobre una escalinata. La central es más alta que las laterales, de medio punto, y conteniendo el escudo imperial de María de Austria. Las tres tienen unas rejas del siglo XVII. En el segundo cuerpo podemos ver una hornacina que contiene dos estatuas de piedra, que representan a San Isidro y su mujer Santa María de la Cabeza. Ambas son obra de Juan Pascual de Mena, aunque tuvieron que rehacerse después de la guerra. A los lados de la hornacina, podemos ver unos balcones. En la parte superior, remata la fachada dos torres con cúpulas que sustituyen a los antiguos tejadillos que tenían antes de acabar las torres Barroso. De torre a torre, una balaustrada sin esculturas ni adornos.

Fachada de la iglesia



Esculturas de San Isidro y Santa María de la Cabeza, obra de Juan Pascual de Mena





Interior de la iglesia






vista del crucero, pechinas y cúpula










Retablo Mayor

Empecemos por la capilla mayor y su maravilloso retablo, tanto en construcción como en lo que contiene. Ya hemos comentado antes, que para que alojase los restos del patrón de Madrid y su esposa, Ventura Rodríguez tuvo que adaptar el retablo, pero respetando los primitivos elementos decorativos. Pues bien, todo el retablo quedó totalmente destruido en el asalto de 1936, perdiéndose las esculturas de Pereira que alojaba el retablo. También se perdió la escultura de San Isidro que presidía el altar mayor, obra de Juan Pascual de Mena. Fue restaurado basándose en el anterior por José Lapayesse Bruna, siendo las esculturas que lo adornan de Jose Luis Vicent Llorente. En la parte superior se encontraba el cuadro que representaba una Gloria, obra de Antonio Rafael Mengs. Hoy está un cuadro de la Santísima Trinidad. El retablo se sujeta por cuatro grandes columnas compuestas, en cuyos intercolumnios se encuentran las esculturas de cuatro santos labradores. El ostensorio y la mesa del altar, son obra de Félix Granda, imitando a los originales destruidos en el 36. Entre las dos pilastras que están al principio del presbiterio, seis esculturas más de santos labradores que suplantan a las originales de Pereira.


Retablo mayor con el doble arca de San Isidro






En el centro del retablo, los restos del santo Patrón y su mujer, vamos a ver como lo explicamos para que todo el mundo sepa exactamente que es cada elemento que se ve.
Primero vemos un pedestal con una ventana donde asoma el camarín de ébano y marfil con los restos de Santa María de la Cabeza. Encima del pedestal, la doble arca que contiene los restos de San Isidro. Para no liarnos y que se pueda entender mejor, llamaremos el arca que se puede ver, urna, y el que no se ve, arca, para entendernos. Dentro de la urna, está el arca plateado con forma cuadrada donde se encuentra el patrón. Por detrás del pedestal y arca, pegado al retablo, el monumento al santo con la escultura. Entre esta escultura y el arca, existe un pequeño pasillo, donde se puede pasar y es desde donde se puede ver al santo en las ocasiones en que se abre el arca.

Pedestal con el camarín de ébano y marfil con los restos de Santa María de la Cabeza, sobre el pedestal, el doble arca que contiene los restos de San Isidro




El templo tiene la primera cúpula encamonada (cúpula trazada sobre un armazón de madera recubierto de yeso, que, dada su ligereza, facilita su apoyo sobre muros de escaso grosor) que se hizo en la época y dado lo barato que resultaba, se extendió rápidamente a otros edificios madrileños del siglo XVII.
Cúpula y torres de la Colegiata, a la derecha se observa también la torre de San Pedro el viejo


interior de la cúpula sobre pechinas



vista de la cúpula desde Puerta Cerrada



Hay un sitio más inadecuado para construir una casa?




Jesús del Gran Poder y Esperanza Macarena


La Colegiata de San Isidro, también es la sede canónica de la Hermandad de Jesús del Gran Poder y la Virgen de la Esperanza Macarena, procesión muy popular el Jueves Santo. La talla de La Macarena es una reproducción exacta de la de Sevilla.
El retablo de la capilla de la Macarena, es moderno, aunque se emplearon elementos antiguos de otro retablo. La imagen de la Virgen es de Antonio Eslava Rubio, autor que ha trabajo en numerosas cofradías sevillanas.

La Virgen de la Macarena vestida en distintas ocasiones y con diferentes coronas









Vayamos ahora con la capilla más hermosa de todo el templo y posiblemente una de las más bellas de Madrid. La capilla de Jesús del Gran Poder. Vamos a detenernos durante un rato en esta capilla, para poder visitarla ampliamente:

Esta capilla pertenecía antes al Cristo de la Buena Muerte, donde estaba la talla de Juan de Mesa, del siglo XVII, que actualmente preside el altar mayor de la catedral de la Almudena. La capilla tiene una rica decoración barroca y está cubierta por una preciosa cúpula encamonada.

capilla de Jesús del Gran Poder



interior de la capilla



Las pechinas representan a los cuatro profetas mayores: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, pintados en el siglo XVII por el magnífico artista madrileño, Claudio Coello. Del mismo autor son las pinturas de ángeles de los gajos de la cúpula y el remate del Espíritu Santo de la linterna. Toda una maravilla el conjunto de la cubierta de esta capilla pintada por uno de mis pintores favoritos.

cúpula y pechinas de la capilla, pintadas por Claudio Coello



El retablo se atribuye a algún seguidor del hermano Bautista. Con unas grandes columnas salomónicas con una gran decoración barroca que culmina en la parte superior con un relieve del Padre Eterno bendiciendo.




La talla de Jesús del Gran Poder, es copia exacta de la talla de Juan de Mesa que se encuentra en la Basílica Sevillana. Es obra de José Antonio Rodríguez Fernández Andés.





En ambos lados de la capilla, dos soberbias pinturas de Francisco de Ricci, del siglo XVII. El de la derecha, Cristo ante Caifás y el de la izquierda, Jesús camino del Calvario. Estos cuadros son muy oscuros y las fotografías salen fatal, pero os muestro las fotos para que os hagáis una idea de como son los cuadros.
En los laterales, pinturas de ángeles y motivos ornamentales realizados por Dionisio Mantuano, en el mismo siglo XVII. Los dos cuadros grandes son los de Rizzi.
El óvalo con la pintura de las Lágrimas de San Pedro, también de Ricci, mientras que enfrente, se encuentra una María Magdalena moderna, que suplanta a Santa Mujer Verónica de Rizzi que ya no se encuentra aquí.









Capilla de San José

Capilla de San José, con un retablo del siglo XVII y una escultura del titular de la escuela de Luis Salvador Carmona del XVIII. A los lados, tiene dos pinturas que representan a San Antón y San Antonio de Padua, realizadas por Francisco Herrera el Mozo, del siglo XVII. En el ático, una pintura de la Virgen con el niño, obra del XVIII. Toda la capilla se haya con cuadros pintados por los pintores madrileños, Pablo Pernicharo y Juan Peña.




Capilla de las Dos Trinidades

La Capilla de las Dos Trinidades, está cubierta por una decoración pintada del siglo XVII, atribuida por algunos a Dionisio Mantuano. El precioso retablo es obra de Sebastián Herrera Barnuevo, discípulo de Alonso Cano, del siglo XVII (luego veremos otro retablo copiado de este, de factura moderna). Dos columnas pareadas a cada lado que se asientan sobre los estilóbatos, donde hay pinturas de los Cuatro Evangelistas, obra también de Barnuevo, junto a las pinturas de la predela. En el centro del retablo, el cuadro de las Dos Trinidades, del mismo autor. En la parte superior, la pintura con el martirio de los jesuitas del Japón.

Retablo de las Dos Trinidades, obra de Sebastián Herrera Barnuevo



En el crucero, en el altar del lado de la Epístola, nos encontramos con Nuestra Señora de la Fuensanta, patrona de la Región de Murcia, donde todos los murcianos pueden venir a venerarla. Decir que este altar, era el que antes cobijaba a la patrona de Madrid, la Virgen de la Almudena, antes de su traslado a la catedral.




En la capilla mayor, se encuentra una escultura del Sagrado Corazón, de obra moderna, realizada por Rafaél García Irurozqui.






Capilla de San Isidro de Naturales de Madrid

Una capilla que se cree que fue añadida al edificio más tarde, es la San Isidro de Naturales de Madrid. De forma ovalada, contiene un altar barroco con una preciosa e interesante talla de la Inmaculada Concepción. Allí me dijeron que era una talla del siglo XVI, aunque otros atribuyen la imagen al estilo del granadino José de Mora. Esta talla también fue rehecha después del incendio. Encima del altar, unas pinturas sobre el tema de la Coronación de la Virgen, no sé quien es el autor, pero se ve a la legua, que están pintadas hace diez minutos. En la zona central, San Isidro y Santa María de la Cabeza, obra moderna de Javier Tudanca y que son las esculturas que participan en las procesiones del santo. Estas sustituyen a las originales, que eran las que se sacaban antes en procesión y tanto añoran la Cofradía. Ahora se encuentran las originales en la catedral.

capilla de San Isidro de Naturales de Madrid







Talla de la Inmaculada Concepción, quizás atribuíble a José de Mora


A ver si se le ocurre a alguien quitar esas espantosas conchas de las hornacinas, que parecen que los santos llevan peineta, y de paso también las imágenes de Tudanca para sustituirlas de nuevo por las barrocas originales que se encuentran en la catedral.





Capilla de la Dormición

Capilla de la Dormición, con un retablo palentino de finales del siglo XVI. En el ático está el Nacimiento, en el centro, se cobija la imagen del siglo XVII de la Inmaculada, siguiendo los modelos de Gregorio Fernández. Al lado de la derecha, las pinturas de la Anunciación, San Francisco en Meditación y la Fe, a la izquierda se encuentran la Epifanía, la Virgen entregando el Rosario a Santo Domingo y la Esperanza. En la parte inferior, la Dormición de la Virgen, que procede de la capilla de los santos médicos. Es una obra magnífica, de los talleres madrileños del siglo XVII, mientras que la Virgen fue realizada en Madrid por Tomás Parés en 1948, para sustituir a la anterior que se perdió en la guerra, cuando la Congregación se encontraba en la iglesia de El Carmen.

precioso retablo palentino del siglo XVI, la escultura de la Inmaculada según los modelos de Gregorio Fernández, del siglo XVII


La Dormición de la Virgen, de la escuela madrileña del siglo XVII




Capilla de San Francisco de Borja

Capilla de San Francisco de Borja, con un bellísimo retablo de Sebastián de Benavente y las pinturas de Francisco Ricci. El cuadro que ocupa el centro, representa la Conversión del Santo Duque de Gandía, en el momento en que contempla el cadáver de la Emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos I, y se promete no servir a nadie mas que se pueda morir, ingresando en los jesuitas. Este retablo es de los pocos acodados que existen en Madrid y similar al que hay en la parroquia de Fuente del Saz del Jarama, del mismo autor

retablo de Sebastián de Benavente, que enmarca el lienzo de Francisco Ricci




Capilla de la Virgen del Carmen

Capilla de la Virgen del Carmen, con un retablo que imita al de la capilla de las Dos Trinidades (como podéis observar viendo los dos), es obra moderna de Valeriano Martínez. Las pinturas son de José San Martín, del año 1936. En el ático está el escudo de Gran Bretaña y en la predela pinturas de santos carmelitanos. La imagen que ocupa el centro del retablo es de factura moderna. A sus lados, obras de los talleres de Olot, La Milagrosa y Santa Gema Galgani.









Capilla de Nuestra Señora del Buen Consejo

Capilla de Nuestra Señora del Buen Consejo, la más grande de todo el templo y que hace oficio de parroquia. Con planta de cruz latina y cúpula sobre pechinas en el crucero. La diseñó Sebastián Herrera Barnuevo. En el altar mayor, un retablo barroco del siglo XVIII, con una imagen de la titular, obra de Félix Granda, de posguerra. A los lados, dos imágenes de San Joaquín y Santa Ana de muy buena factura, obra de Pablo González Velázquez, en el siglo XVIII.








Capilla de San Antonio de Padua

Capilla de San Antonio de Padua, con un retablo de estilo toscano del siglo XVIII y una talla moderna del titular. Sobre un pedestal, se encuentra la imagen de la Virgen de la Soledad, obra del siglo XIX. Es interesante que cuente brevemente la historia de esta Virgen: Antes de la guerra, se encontraba en una capilla de este templo, la imagen de la Virgen de la Soledad de los Mínimos de la Victoria, una escultura de Gaspar Becerra y de amplia devoción en Madrid, de la que se realizaron numerosas copias esculpidas y pintadas, una de ellas, el famoso cuadro de la Virgen de la Paloma. Fue hecha por encargo de la reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II y es famosa la anécdota de Gaspar Becerra, que habiendo tallado dos esculturas, la reina no estaba satisfecha y ya desesperado por creer que no podría esculpir la imagen solicitada, cogió un leño que ardía en la chimenea y en él talló la tercera, que es la que se conservaba en el templo, obra de las mejores de la imagenería española. La talla desapareció para siempre en el incendio de 1936.





Capilla de San Cosme y San Damián

Capilla de San Cosme y San Damián, con un retablo barroco del siglo XVIII y una verja que cierra la capilla del mismo momento. Esta capilla se quedó vacía después de la contienda, y el Patriarca Eijo y Garay, que quería que se ubicara en ella una Cofradía, ordenó en 1947 a la Hermandad del Gremio de la Medicina, (que se había fundado en 1665 en la iglesia del Carmen Calzado) que se trasladara a la Colegiata de San Isidro. Se encuentra en esta capilla una talla moderna, realizada por el escultor Ramos Corona en talleres sevillanos, del Santo Cristo de las Siete Palabras.









Después del incendio a comienzos de la guerra, se pensó que se había quemado todo y que el arca con el cuerpo de San Isidro se habría consumido por las llamas, pero el sarcófago con el cuerpo del santo y la urna con los restos de su esposa, estaban bien guardados por un obispo, escondidos en un hueco que había en el muro que daba al Colegio de San Isidro. Allí estuvo guardado y escondido durante la guerra, sin que nadie supiera que detrás de esa pared tapiada se encontraba el cuerpo del Santo.


El día que se descubrieron de nuevo los restos de San Isidro y su esposa, después de la guerra




El cuerpo de San Isidro se ha podido visitar en contadas ocasiones. Las dos últimas ocurrieron en 1982 y en 1985, año en que yo pude verlo. Fue impresionante, se suben unas escaleras desde la parte de atrás del presbiterio que suben al altar mayor y entre la gran urna que contiene el arca y el retablo del altar mayor, hay un pasillo por donde se desfila para ver al santo. El arca permanece abierta y se pueda observar el cuerpo incorrupto del patrón. La próxima vez que se abrirá el arca, será en el año 2022 por el cuarto centenario de su canonización. Para saber más de todas las veces que el cuerpo sirvió de los caprichos de Reyes y todas las veces que se trasladó el cuerpo, de sus viajes y lugares donde estuvo e incluso de cuando estuvo en la cama al lado del rey Carlos III para sanarle de una extraña enfermedad, podéis ver el artículo que publiqué al efecto.

Ir al artículo de los viajes de un cuerpo incorrupto



Otras vistas de la Colegiata de San Isidro

Vista de la Colegiata desde la Plaza Mayor



vista desde Puerta Cerrada



vista desde la calle Sacramento



domingo, 7 de marzo de 2010

Basílica Pontificia de San Miguel



Estamos ante una de las construcciones arquitectónicas más relevantes del barroco español y mi favorita de todas la de la capital. Una basílica realmente bella, de estilo barroco italiano y construida con una serie de soluciones efectistas para paliar su poca amplitud y darle un aspecto monumental. Pero hagamos un poco de historia.
Está levantada en el solar de lo que fue la iglesia de Santos Justo y Pastor y mencionada en el Fuero de Madrid por Alfonso VIII (hecho entre 1158 y 1202), situándola como una de las iglesias del viejo Madrid y que en 1690 quedó totalmente destruida por un incendio. Tenía la típica torre mudéjar, de ladrillo, cuadrada, con ventanas en sus cuatro alturas y chapitel, siendo muy esbelta. Tuvo ricos objetos de culto, como una cruz de mano de Francisco Álvarez, una custodia de Antonio Negrete, e incluso entre sus ornamentos estaba, la única obra documentada del padre de Lope de Vega, famoso bordador, que consistía en dos almáticas bordadas en terciopelo carmesí de tela de oro y plata. Esta iglesia fue derribada a finales del siglo XVII, y el 20 de septiembre de 1739, el arzobispo de Larisa y gobernador del Arzobispado, en nombre del cardenal infante don Luis Jaime de Borbón, puso la primera piedra del nuevo templo.
Como hemos comentado, en 1739 don Luis Jaime de Borbón y Farnesio, arzobispo de Toledo, mandó construir el nuevo templo con el proyecto de Teodoro Ardemans, pero lo ejecutó el arquitecto Giacomo Bonavía, el que dio ese efecto de grandiosidad al disponer las pilastras oblicuamente respecto al eje central, agrandando el espacio y la ilusión visual se completa con su elevación e inclinación hacia el exterior. Acabó la construcción el arquitecto Virgilio Rabaglio, quien concluyó la fachada y parte decorativa del interior. La capilla mayor la realizó en 1750 Andrés de Rusca.
Tras el incendio en 1790 durante la invasión francesa, el templo de San Miguel, ubicado donde actualmente se encuentra el mercado que lleva ese nombre, se unió al de San Justo, pasando a llamarse desde ese momento Iglesia de San Miguel y Santos Justo y Pastor. En 1891, la parroquia de San Justo quedó establecida en el viejo monasterio de las Maravillas (del que ya hemos hablado en este blog) y en 1930 el nuncio la elevó a basílica menor, pasando a ser el templo de la Nunciatura apostólica de la Santa Sede en España, con el nombre de Basílica Pontificia de San Miguel, pasando años más tarde a ser regido por el Opus Dei. Este templo durante la guerra de 1936, no sufrió ningún daño.

La planta del edificio es un poco caprichosa, ya que Bonavía tuvo que adaptarse al espacio que había entre la calle Puñonrostro y el Pasaje del Panecillo. El resultado... una joya de la Villa del siglo XVIII, de estilo rococó y con una gran influencia italiana.





fachada convexa y torres con influencias orientales









El templo, en su momento supuso una absoluta renovación respecto a los tradicionales modos de hacer de nuestros arquitectos barrocos y siguió casi como un calco las plantas de Santa María de la Divina Providencia, de Lisboa y de San Felipe Neri, de Turín, obras de Guarini, en 1745 estaba concluido el edificio. Muy llamativa es la fachada de forma convexa, rematada por dos torres con chapiteles de influencia oriental. La fachada aprovecha la curvatura, para así producir un mayor efectismo en toda la fachada, haciendo que todo el conjunto, pequeño en espacio, se proyecte hacia arriba. Arriba culmina con sus dos torrecillas, mientras que en la parte inferior, la mole está sustentada por una escalinata curvada también, que ayuda a darle monumentalidad a todo el edificio.

La gran puerta de la portada, está enmarcada con un dintel con orejones y con un relieve en la parte superior, con el martirio de los niños Santos Justo y Pastor, obra de Bartolomeo Carisana. En ambos lados, las bellas esculturas dentro de sendas hornacinas, representando las Virtudes de La Caridad y la Fortaleza, ambas obra de Roberto Michel.

Portada de la iglesia, las esculturas en hornacinas son de Roberto Michel



gran relieve que representa el Martirio de los Santos Justo y Pastor, obra de Bartolomeo Carisana



En la parte del segundo cuerpo, se encuentran las otras dos Virtudes Teologales, separadas por una ventana con dintel curvo. A la derecha la Fe y a la izquierda la Esperanza. Estas dos últimas son obra de Bartolomeo Carisana. En la parte superior, un gran escudo de armas del cardenal infante y unos ángeles que sujetan la cruz metálica, todos obras del mismo autor.

Las esculturas que se encuentran en hornacinas del segundo cuerpo, el escudo de armas y los dos ángeles que sujetan la cruz de metal en el remate del conjunto, son obra de Bartolomeo Carisana




Interior de la iglesia

El interior tiene planta de cruz latina, con una gran nave central con capillas laterales con arco de medio punto, tres a cada lado. La nave está cubierta por bóvedas de cañón con lunetos. Toda la iglesia presenta una composición quebrada, con un marcado movimiento en las pilastras que sostienen las bóvedas, en donde vemos una relación cóncavo-convexo. Los altares laterales tienen como finalidad primordial el ayudar a la perspectiva de todo el edificio. El templo contiene una fastuosa decoración, a base de estucos que imitan mármoles y oros, completado por la decoración de las pinturas de las bóvedas, que hacen en conjunto, uno de los templos más majestuosos de Madrid.



Vista del interior de la Basílica con sus paredes en estuco y dorados




Veamos las pinturas de las bóvedas

A la derecha de la siguiente foto, en forma triangular, una representación del calvario. En los lunetos, también triangulares, representaciones de los profetas Ezequiel y Jeremías, obra de Hastoy. A la izquierda, la cúpula rebajada con forma circular y siendo la pintura más grande que se ve en la foto, la Apoteosis de los Santos Niños Justo y Pastor, realizada por Bartolomé Rusca en 1745. En las pechinas que sujetan esta cúpula rebajada, aparecen representaciones de las virtudes relativas a los niños mártires, personificadas por las santas: la Fortaleza es Santa Bárbara, la Virginidad es Santa Cristina y Santa Inés es la Inocencia. En la cuarta pechina aparecen ángeles.



Las siguientes pinturas, entre la cúpula rebajada y la cúpula del crucero, son atributos papales. En los siguientes lunetos, son los profetas Isaias y Daniel, obra de Hastoy. Sobre las capillas laterales hay unas grisallas con representaciones de Judith con la cabeza de Holofernes en el lado derecho y Jacob y Rebeca en el izquierdo.




En la zona del crucero, una cúpula ovalada sobre pechinas sobre un anillo y cerrada con barandilla. En las pinturas de las pechinas se encuentran los Cuatro Evangelistas y en el interior de la cúpula, la escena del martirio de los Santos Niños Justo y Pastor y su posterior Apoteosis, siendo recibidos en el cielo. En la cúpula grisallas que representan la Fortaleza y la Fe.
Todas pintadas por los hermanos González Velázquez, aunque otras fuentes dan como autor de las pinturas de la cúpula a Bartolomé Rusca.




El presbiterio está coronado por una bóveda de cascarón y arista. La escena de la pintura es cuando Justo y Pastor se presentan ante el procónsul Daciano. Estas pinturas también son de los González Velázquez en 1752




En el retablo del altar mayor, se encuentra centrado el gran lienzo que representa al Arcángel San Miguel venciendo al Diablo, obra de Alejandro Ferrant en 1897. Sobre el cuadro hay dos ángeles, obra de Pedro Hermoso, ambas del siglo XIX.
En la parte superior, un medallón con la figura del Padre Eterno, realizado en el XVIII por los González Velázquez. A los lados del gran lienzo de San Miguel, hay dos medallones con los bustos de Cristo y la Virgen, ejecutados por Pedro Hermoso. Podemos ver también en la capilla mayor, dos tribunas laterales, realizadas en madera, en estilo rococó.





el gran lienzo "El Arcangel San Miguel venciendo al diablo", obra de Alejandro Ferrant





nueva vista del lienzo del retablo



Entre las tallas de su interior, sobresale el Cristo de la Fe y del Perdón, que sale en procesión todos los domingos de ramos, siendo la primera procesión de la Semana Santa en Madrid. Se encuentra en un retablo neoclásico con grandes columnas, con un relieve de la Anunciación en la parte superior. Esta talla del Cristo de la Fe y del Perdón, antes se llamaba de la Luz, y es obra de uno de mis escultores preferidos, Luis Salvador Carmona, del siglo XVIII. Probablemente una de las mejores tallas que se encuentran en Madrid, suponiendo que no sea la mejor...
A sus pies, una imagen de vestir de María Inmaculada, obra del escultor sevillano Juan Manuel Miñarro, en 1995. Existe otra talla de Santa Librada crucificada de Luis Salvador Carmona que no llegué a encontrar en el templo.





María Inmaculada, obra de Juan Manuel Miñarro de 1955



Maravillosa la talla del Cristo de la Fe y del Perdón de Salvador Carmona



Retablo de la Virgen de la Asunción, del siglo XVIII, con una magnífica talla de los Talleres granadinos del siglo XVIII. Está rodeada por un grupo de ángeles de factura moderna




Retablo similar al anterior con San José con el Niño, obra moderna de Agustín de la Herrán.




Capilla con una vidriera, obra de los Talleres Granda, contemporánea, al igual que las otras tres que se encuentran en el templo.



En las capillas laterales del lado del Evangelio, se encuentra la capilla dedicada a Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, obra moderna del escultor Agustón de la Herrán y a los lados, las dos restantes capillas con vidrieras.




pequeña capilla, con la vitrina del siglo XVIII, que enmarca la imagen del Niño Jesús de la Gracia, talla castellana de principios del XVIII.




Como curiosidad os contaré que el compositor Luigi Boccherini, fallecido en Madrid donde vivió muchos años, fue enterrado en esta iglesia hasta que en 1927, Mussolini ordenó llevar sus restos hasta Lucca (Italia), su ciudad natal en donde descansa en el panteón de hijos ilustres en la Iglesia de San Francisco.
La Basílica fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1984.


el órgano surge del muro ensamblándose al resto de la arquitectura a través de la doble moldura continua que recorre el circuito de la iglesia; decorativamente, el medallón del presbiterio guarda una perfecta simetría con el correspondiente original de el remate superior del órgano







Justo al lado de la Basílica, nos encontramos con un estrecho pasadizo llamado "pasadizo del panecillo", nombre que le viene de la costumbre limosnera del cardenal infante don Luis de Borbón, que por la puerta de su palacio repartía diariamente panecillos a los pobres.
El palacio que está al lado de la Basílica, separado por el pasadizo es el Palacio Arzobispal, un viejo caserón del siglo XVIII que edificaron para residencia de los arzobispos de Toledo en Madrid, el cardenal infante don Luis de Borbón y el cardenal Lorenzana, y que actualmente es residencia de los arzobispos de Madrid-Alcalá. Uno de los lados del palacio dan a la calle de la pasa, de donde nació un dicho madrileño, ya que ahí es donde se pedían las solicitudes para el matrimonio hace años. "el que no pasa por la calle de la pasa... no se casa". Este palacio carece de ninguna ornamentación que podamos resaltar, quitando una puerta con tintes barrocos que es la que da al pasadizo junto a San Miguel.







torres de San Miguel desde el Viaducto, junto a ellas, la torre neo-mudéjar de Santa Cruz