jueves, 30 de septiembre de 2010

Puente de la Reina Victoria



El Puente de la Reina Victoria, cruza el río Manzanares de Madrid, uniendo la calle Aniceto Marinas con la Ribera del Manzanares. De estilo modernista, es un proyecto de 1907, del arquitecto Julio Martínez-Zapata Rodríguez y el ingeniero José Eugenio Ribera Dutaste. Se inauguró el 13 de junio de 1909, día de San Antonio de Padua, por estar próximo a la ermita de San Antonio de la Florida.







El tablero se sujeta por dos bóvedas elípticas paralelas de hormigón armado y se une mediante ejes verticales que dejan diferentes vanos que dan ese típico aspecto al puente.





El puente sustituyó a otro más antiguo que llamaban Puente Verde, por el color de su barandilla.

En la parte superior, en el tablero, se encuentra la ornamentación, que consta de cuatro jarrones y ocho farolas de hierro, que tienen en la base forjados en hierro, unos osos rampantes que referencian al escudo de Madrid. Fueron realizados por la Fundación de hierro Fco. Iglesias











Unos balaustres de piedra unidos entre sí por una verja de hierro ornamentada, conforman el pletil del puente.
















En la segunda República, el Puente pasó a llamarse Puente de Galicia, hasta que después de la guerra civil, se le devolvió su nombre original, en homenaje a la esposa de Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Iglesia de San Manuel y San Benito



La iglesia de San Manuel y San Benito es un templo de estilo neobizantino y se encuentra en la calle de Alcalá, esquina con Lagasca, en lo que fueron los terrenos donde se ubicaba la antigua plaza de toros. Lo que más nos llamará la atención es su inmensa cúpula cobriza y su campanile de estilo italiano.
Fue el empresario catalán don Manuel Caviggioli y su esposa doña Benita Maurici Gaurán, los que donaron los terrenos para levantar este edificio mortuorio. En 1902, ya fallecido el marido, doña Benita se comprometía con los Padres Agustinos a construir una iglesia que sirviera de panteón para su difunto esposo y para ella. También se construiría un convento para la instrucción gratuita de obreros. De ahí el nombre de la iglesia, San Manuel (el marido) y San Benito (por ella, que al no existir una santa con el nombre de Benita, se eligió el de San Benito).
El proyecto fue del arquitecto Fernando Arbós y Tremanti, que recibió el encargo de don Manuel, el que quería una iglesia suntuosa. Arbós proyectó una torre que tenía afinidades con los campanarios de Florencia, Siena, Venecia, etc, eligiendo para el templo un estilo que estaba de moda en ese momento, como era el inspirado en los modelos bizantinos e italianos de la arquitectura veneciana y sienesa. Las obras duraron desde 1903 hasta el 31 de diciembre de 1910 que se abrió al culto bajo la dirección de los Agustinos. Así estuvo hasta la guerra civil de 1936, en que la iglesia se convirtió en almacén y economato. Se convirtió en Parroquia en 1965 y se restauró en 1975 por el arquitecto José Antonio Arenillas.





El templo está construido por grandes bloques de mármol blanco. La planta es un gran espacio octogonal, típico de los edificios funerarios, formado por una capilla absidial y dos laterales, más una nave longitudinal que se amplía hasta la entrada. En el cuerpo central, cuatro vanos monumentales formados por arcos apuntados. Este espacio está iluminado por vidrieras que se encuentran en torrecillas de inspiración islámica tipo miranetes, y que hacen de contrafuerte a la gran cúpula. La cubierta de la cúpula se compone de una gran chapa de cobre rojo con decoración ojival ciega entrelazada, con una linterna rematada por una cruz. En el tambor se abren dieciséis ventanales que dan luz al interior del templo.




La torre o "Campanile", se divide en cuatro cuerpos decorados con arquerías y molduras horizontales, coronado por un templete o campanario con un vano de arcos apuntados a cada lado, rodeados por un balcón. Está cubierto por un tejadillo rematado con una cruz.








En la parte que da a la calle de Lagasca con Columela, podemos ver proyectado hacia el exterior, el sepulcro de los fundadores que guarda el interior. Está rematado por una gran cruz y en la parte baja hay dos coronas que aluden a sus enterramientos.





Aunque tiene forma de cruz latina, es desigual en estructura y no guarda proporción. Esto es debido a la forma del solar donde se construyó. El crucero se completa con una cúpula sobre pechinas.








interior de la iglesia









A los pies de la iglesia, se encuentra el coro, que sostiene un magnífico órgano construido por la casa alemana Walcker, de Stuttgart en 1910. Este órgano es extraordinario y se usa habitualmente para liturgia y conciertos.





El material decorativo predominante es el mosaico que ornamenta el ábside, la cúpula y pechinas con las tonalidades de rojo, amarillo y verde. La nave de la iglesia está decorada con una gran greca que abraza todo el edificio debajo de la cual, se disponen paneles rectangulares de mármol bicolor.

Las capillas laterales que corresponden al presbiterio y a los brazos del crucero, están decoradas por mosaicos y precedidas por grandes arcos apuntados, sustentados por columnas adosadas. La decoración fue realizada por la firma "Facchina et Cia", de París en 1908.

En el centro del templo, se levanta la magnífica cúpula, en cuyas pechinas aparece la representación simbólica de los Cuatro Evangelistas, en mosaico, inscritas en un medallón y rodeados de motivos geométricos. En estas pechinas se abren cuatro ventanas poliloboludas con vidrieras. Sobre las pechinas corre una cenefa con una inscripción del Salmo nº 85 de David. "OMNES GENTE QUASCUMQUE FECISTI VENIENT ET ADORABUNT CORAM TE, DOMINE: ET GLORIFICABUNT NOMEN TUUM. QUONIAM MAGUS ES TU FACIENS MIRABILIA: TU ES DEUS SOLUS (PS LXXXV)" ("Vendrán todas las gentes que hiciste y se presentarán ante ti, Señor, y glorificarán tu nombre. Porque eres grande y obras maravillas. Sólo tú eres Dios.")

















La base del tambor está formada por dieciséis ventanas con vidrieras, entre las que figura el nombre de cada uno de los dieciséis santos representados en la cúpula. Culmina el interior de la cúpula por un resplandeciente sol, en cuyo centro se eleva la linterna.


interior de la cúpula











El ábside es de forma semicircular y en el centro se levanta el altar mayor, de mármol de Macaél, con incrustaciones geométricas de magnífico cromatismo. Preside sobre un globo terráqueo, una figura de El Salvador, en actitud de bendecir, flanqueado por dos esculturas sobre columnas de San José y San Agustín. Las tres esculturas son de mármol de Carrara. El casquete está con mosaico veneciano, donde figura el Pantocrator, rodeado del Colegio Apostólico. Cada figura de apóstol se sitúa en el eje que separa dos de cada una de las ventanas que ocupan el ábside.









Crucifijo del siglo XIX donado por los Talleres de Caridad de Santa Rita, de Madrid, en 1915.





Capilla de los fundadores del templo, todo en mármol de Carrara y lugar donde se encuentran enterrados los mecenas de este edificio. En el centro un templete contiene la escultura de San Benito, del que se eleva una alta columna coronada por un ángel. A ambos lados se encuentran los sepulcros de enterramientos. A la izquierda el de don Manuel y a la derecha el de su esposa. Cada sepulcro contiene un medallón con el busto del enterrado.






Altar de Santa Rita de Casia, con la escultura de la santa en mármol de Carrara. Se encuentran también las esculturas policromadas de Nuestra Señora del Camino, patrona de León y la Virgen de la Consolación y Correa, patrona de los Agustinos. También se encuentra en esta capilla, la imagen de Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina, muy venerada por los argentinos que viven en Madrid.




Piedad que representa la Dolorosa Nuesta Señora del Camino de León

Nuestra Señora de Luján

Virgen de la Consolación y Correa, patrona de los Agustinos

Pequeño jardin en el exterior

vistas nocturnas






lunes, 27 de septiembre de 2010

Puerta de Alcalá



La Puerta de Alcalá es uno de los símbolos más característicos de Madrid y que recibe su nombre por encontrarse en el camino de la vecina Alcalá de Henares. Se encuentra en la Plaza de la Independencia, uno de los espacios más representativos de la ciudad, junto a la puerta principal del parque del Retiro, y muy cerca de otro de los símbolos, la fuente de la Cibeles. El proyecto es de Francesco Sabatini y fue mandada construir por Carlos III. Antes de describirla y para hacernos una idea, hagamos un breve recorrido por su historia.

Para saber la historia del pasado de la puerta, hay que hablar de su antecesora, ya que hubo otra Puerta de Alcalá anterior a la que conocemos actualmente. Se encontraba más cerca de Cibeles y fue construida en el siglo XVII para la entrada en Madrid de la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Estaba construida de ladrillo y se formaba por una arco grande y dos pequeños a ambos lados. Sobre el arco central, se superponía otra arcada que cobijaba una estatua de piedra de Nuestra Señora de las Mercedes, mientras que cada uno de los arcos laterales, estaba coronado por una estatua, de San Pedro Nolasco y de la Beata Mariana de Jesús, respectivamente. La puerta se derribó en 1764, tras la entrada en Madrid de Carlos III, al cual no le gustó nada y decidió levantar una nueva.











Aquí el arco central nos enseña una maravillosa vista de Madrid



Aquí el arco central nos muestra la mayor aberración que se haya podido cometer contra la Puerta








Para la nueva Puerta, se presentaron varios proyectos, entre los cuales existían varios de Ventura Rodríguez, pero Carlos III prefirió el proyecto de Sabatini. La puerta está construida de granito y piedra de Colmenar, dentro del estilo neoclásico, al que se le añadieron toques barrocos escultóricos. Es de un solo cuerpo con cinco puertas, siendo los tres centrales en forma de arco de medio punto y cuadrados los dos laterales. En su fachada exterior se adorna con diez columnas de granito sobre zócalo y capiteles semejantes a los que ideara Miguel Ángel para el Capitolio romano y que no llegaron a colocarse. La fachada interior se adorna con pilastras, excepto el arco central que está jalonado por dos columnas como en la fachada opuesta. Las tres claves de los arcos centrales se adornan con cabezas de leones y los dinteles de las dos puertas laterales se adornan con cornucopias cruzadas, obra del escultor Roberto Michel. Sobre el arco central se alza un ático o frontispicio semicircular, coronado en la fachada exterior por un gran escudo de armas de Carlos III que sostienen la Fama y el Genio, obra de Francisco Gutiérrez, al igual que los trofeos militares y las figuras de niños que decoran la parte superior del monumento en la cornisa.
Es curioso un dato que pocos conocen y que para todo el mundo pasa desapercibido ... Las dos caras de la Puerta de Alcalá, son distintas.








La fachada exterior, que es la que mira al este, presenta como hemos comentado columnas adosadas, mientras que la interior, la que mira al oeste, presenta pilastras, y en la parte superior figuran las cuatro virtudes cardinales: La Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza, todo es obra al igual que las cornucopias, de Francisco Gutiérrez. En el vano, el ático central también es distinto por las dos cara, pero en los dos se encuentra la misma inscripción latina que dice: REGE CAROLO III. ANNO MDCCLXXVIII.










Esto se debe a que había dos proyectos, uno con columnas y otro con pilastras, así que se decidió fundir los dos acabados en uno. También decir que no se hizo la Puerta como un monumentos, sino como una auténtica Puerta de uso, ya que se inauguró existiendo la cerca que delimitaba la ciudad por el oeste y que siguió hasta finales del siglo XIX, existiendo en sus arcos las rejas que se cerraban al atardecer.
Además, en sus piedras existen huellas de la agitada historia del siglo XIX, como las cicatrices de los impactos de los cañones del general Bessières, cuando la expedición francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis en apoyo del trono absolutista de Fernando VII en 1823.





Acompaño a mi sombra por la avenida,
mis pasos se pierden entre tanta gente,
busco una puerta, una salida
donde convivan pasado y presente...
De pronto me paro, alguien me observa,
levanto la vista y me encuentro con ella
y ahí está, ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.
Una mañana fría llegó Carlos III con aire insigne
se quitó el sombrero muy lentamente
bajó de su caballo con voz profunda
le dijo a su lacayo: ahí está la Puerta de Alcalá
ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
la Puerta de Alcalá

Lanceros con casaca, monarcas de otras tierras,
fanfarrones que llegan inventando la guerra,
milicias que resisten bajo el "no pasarán"
y el sueño eterno como viene se va
y ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
la Puerta de Alcalá.

Todos los tiranos se abrazan como hermanos,
exhibiendo a las gentes sus calvas indecentes,
manadas de mangantes, doscientos estudiantes
inician la revuelta son los años sesenta
ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
la Puerta de Alcalá

Un travestí perdido, un guardia pendenciero,
pelos colorados, chinchetas en los cueros,
rockeros insurgentes, modernos complacientes,
poetas y colgados, aires de libertad
ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
la Puerta de Alcalá

La miro de frente y me pierdo en sus ojos,
sus arcos me vigilan, su sombra me acompaña,
no intento esconderme, nadie la engaña,
toda la vida pasa por su mirada
Miralá, míralá, miralá, míralá,
la Puerta de Alcalá
Miralá, míralá, miralá, míralá,
la Puerta de Alcalá.


..........................................................................................................Ana Belén



domingo, 26 de septiembre de 2010

Iglesia de San Pedro el viejo



La iglesia de San Pedro el Real siempre llamó la atención por su pobreza, a pesar de su antigüedad y el mérito. Incluso tiene su leyenda, la cual dice que existía una gran campana que por su tamaño y peso no se podía subir y una mañana amaneció puesta y desde entonces tenía poderes para alejar tempestades y tormentas, ante tal punto que cuando era utilizada decían "huyamos, que tocan la campana de San Pedro". A mediados del siglo XIV fue construida su torre mudéjar que junto con la que ya mencionamos de San Nicolás, son las dos únicas torres mudéjares en Madrid.






El templo se reconstruyó a principios del siglo XVII por el arzobispo de Brindis, Lorenzo Reinoso, siendo maestro de obras, Francisco Sanz, que concluyó todo el trabajo en 1661. Es otra de las iglesias nombradas en el Fuero de Madrid de 1202 como de las más antiguas de Madrid. Es posible que se construyera encima de lo que fue la mezquita del arrabal morisco de la Morería.
En la guerra de la Independencia, el templo fue asaltado por los franceses, llevándose todo lo que encontraron. El edificio quedó en un estado lamentable, que salvó de la ruina absoluta el Arzobispado de Toledo con la ayuda de las cofradías, pudiendo realizarse su reconstrucción. El edificio volvió a amenazar ruina en 1886, motivo por el que se pensó en derribar el templo y levantar uno nuevo en la calle Carretas. Pero la idea no llegó a realizarse y lo que se hizo fue en 1891, llevar la parroquia a la de la Virgen de la Paloma, momento en que pasó a llamarse San Pedro el Real al nuevo templo de la Paloma. Nuestro templo se empezó a llamar San Pedro "el viejo".
En la guerra civil, el templo vuelve a ser asaltado, donde perdió grandes obras de arte, pero algunas se salvaron, como el caso del cuadro del altar mayor. El templo se ha restaurado varias veces desde entonces, quedando bien en su interior, pero el exterior ha llevado peor suerte, siendo una mezcla rara de estilos por definir.

El edificio tiene planta basilical, con pequeñas naves laterales, y la cabecera presenta una orientación distinta de las naves, que podría deberse al emplazamiento de la antigua mezquita sobre la que se construyó o a que se siguió la línea de la calle. Por eso la nave se debió de remeter para no ocupar parte de la plazuela de San Pedro. El templo se cubre por bóvedas de cañón en la nave central, con lunetos y ventanas, mientras que las naves laterales se cubren por medio de bóvedas de arista. Sobre la capilla mayor, remata una cúpula elíptica sobre pechinas, diseñada por Lorenzo Hernández de Medina, mientras que la bola y la cruz del remate son de Juan Calero, doradas por Clemente de Ávila en 1768.





Su verdadero nombre era San Pedro el Real, pero en 1891 fueron trasladadas las funciones de la parroquia a la iglesia de la Paloma, que pasó a llamarse así y para distinguirlas popularmente se empezó a llamar a nuestra iglesia como San Pedro el Viejo, sin embargo esa confusión no existe actualmente, ya que a San Pedro el Real se la conoce normalmente como La Paloma, con lo cual hablar de San Pedro en Madrid, es hablar de San Pedro el Viejo.

La torre de San Pedro desde la calle Príncipe de Anglona




El edificio ha tenido tantas modificaciones y restauraciones, que es una mezcla de cosas raras, que hacen de la iglesia un laberinto de edificaciones sin concretar. Lo único que ha perdurado hasta nosotros ha sido la torre mudéjar, que aún así tiene el campanario retocado en estilo herreriano. Al lado de la torre hay una sencilla puerta renacentista que da a la fachada principal de los pies, a la que se le quitaron las escaleras que accedían a la iglesia y está cegada. La otra fachada que da a la plaza de San Pedro, es la que se usa para entrar, en el lado de la Epístola. Esta fachada tiene una portada de 1794 en sillería, con una reja anterior, de 1776, obra de Pedro Celestino Bartolomé. Sobre la portada, una hornacina fruto de las últimas restauraciones. Aunque hay pruebas de que ésta existió para ubicar una estatua de piedra de San Pedro. A los lados, escudos reales de la época de Carlos I.


interior de la iglesia





El retablo mayor es barroco, obra de Sebastián de Benavente en 1671 y dorado por Francisco Sánchez y ensamblado por Fernando de Benavente. Está formado por columnas salomónicas y rematado por un ático semicircular. En el centro se encuentra un camarín con la imagen de la Inmaculada Concepción, obra del siglo XIX. Hay que decir que la Cofradía de esta Virgen, tenía mucho poder en los siglos XVII y XVIII, consiguiendo que se le cediese este lugar a la Virgen, retirando el titular del templo, el cual ponían en este lugar de privilegio en sus fiestas patronales. A los lados pinturas de San Francisco de Asís y Santa Isabel de Hungría, obras del siglo XVII, de la escuela de Vicente Carducho. En el ático, el cuadro de Crucifixión de San Pedro, realizado por Juan Bautista Caturnio en 1771, siendo una copia exacta del que se encuentra en los museos de la Santa Sede y que se pintó para la Basílica Vaticana de Guido Reni. A los lados, escudos realizados por Manuel Pérez en 1709, el mismo autor de los ángeles de la parte superior.








Retablo realizado en 1722 y dorado por Vicente Fernández en 1774, para la Congregación de Nuestra Señora de la Soledad, que aquí tenía su sede. Hoy se encuentra en el retablo una imagen moderna de la Milagrosa. La capilla se cierra con una reja realizada en 1772 por Francisco González. Las esculturas laterales son Santa Lucía y San Nicolás de Bari, obras modernas





Altar de la Virgen del Pilar. Es interesante saber que en este altar se encontraba Santa Filomena, una santa con una curiosa historia y que ahora se encuentra prohibido su culto por la iglesia. La imagen de la titular es de factura moderna





Del edificio construido a finales del gótico, solo se conserva la torre mudéjar y una capilla con bóveda de crucería gótica, que fue propiedad de los Luján, una importante familia madrileña de la época. Actualmente está ocupada por la Cofradía del Perpetuo Socorro. El cuadro del retablo es obra de Mari Cruz Fernández Ballester





Puerta Renacentista cegada en la Costanilla de San Pedro




vista de la torre de San Pedro desde la calle Segovia con la de Cordón




Jesús el Pobre


En esta iglesia se aloja una de las imágenes más veneradas por los madrileños. Sobre un retablo reconstruido después del 36, utilizándose partes del antiguo, como fueron las columnas salomónicas. Se trata de la talla de Jesús el Pobre, llamado así para diferenciarle de Jesús de Medinacelli. Esta talla es anónima, aunque durante mucho tiempo se pensó que era la obra original del escultor Juan de Astorga, esculpida en Sevilla a finales del siglo XVIII y que en 1812 fue trasladada a Madrid desde Sevilla, regalo de la Duquesa de Santiesteban y Medinacelli, quien la guardaba en la Casa de Pilatos. Esta imagen sale los Jueves Santos en procesión, donde los costaleros tienen que sacarle de rodillas para no dañar la talla con en el dintel de la puerta.








Imagen de Jesús el Pobre




En un moderno retablo, se encuentra una imagen de vestir de María Santísima del Dulce Nombre en su Soledad, cotitular de la Cofradía de Jesús "el Pobre", obra de 1999 de la escultora sevillana Lourdes Hernández.









Cristo del Perdón, obra moderna de los talleres de Olot.





La iglesia de San Pedro es de esos edificios que realmente nos hace transportarnos siglos atrás al contemplarle. La bellísima y sobria torre mudéjar nos da rienda suelta a la imaginación para andar por Madrid y evocar tiempos pasados.