domingo, 28 de febrero de 2010

Iglesia de San Marcos



La iglesia de San Marcos es un edificio concluido por Ventura Rodríguez en 1753 y es una de las mejores obras realizadas en su vida y una de las más bellas iglesias de Madrid. La iglesia debe su nombre a la victoria de la batalla de Almansa por Felipe V en el día de San Marcos de 1707, donde las tropas borbónicas resultaron vencedoras sobre las austriacas durante la guerra de sucesión española, siendo como resultado la subida al trono de los borbones. Según otros cronistas de Madrid, el nombre no tiene nada que ver con este hecho, ya que existía la ermita dedicada a San Marcos mucho antes.
En un principio existía una ermita dedicada a San Marcos, motivo por el que la calle donde se ubica se llamó de San Marcos, pasando a llamarse San Leonardo cuando se dedicó a un oratorio que también existió dedicado al santo, y que se empezó a construir bajo las trazas de Pedro de Ribera y Churriguera. Dicho oratorio permaneció en pié desde 1632, y existió hasta que fue derribada para construir el actual edificio que pasó a ser filial del convento benedictino de San Martín. En 1820 se convirtió en parroquia independizándose de San Martín.
San Marcos es una de las pocas iglesias que no sufrió ningún tipo de saqueos ni incendio durante la guerra en 1936. El templo sufrió un incendio en 1925 y fue reformada por Francisco García Nava, siendo declarada Monumento Nacional en 1944.

Su portada es muy sencilla, pero con unas líneas muy definidas y muy distintas a las construcciones españolas de la época, en donde el arquitecto empieza a mezclar el barroco con las líneas rectas y nos invita a experimentar con una mezcla de naves entrelazadas geométricamente y con una compleja distribución interna.
Consta la fachada de un cuerpo flanqueada por dos pilastras y rematada por un frontón semicircular con una gran ménsula en el centro. En la parte superior un frontón triangular en ladrillo culmina con una cruz de piedra.

fachada neoclásica de la iglesia


portada en la fachada


Detrás de esa portada, nos encontramos con un interior de unas grandiosas proporciones en una planta con tres elipses, siendo mayor la del centro, correspondiente a la cúpula, y las dos menores son la nave y el presbiterio. Aparte, existen dos pequeñas elipses más, el atrio y un pequeño camarín detrás del presbiterio, lo que la convierte en un edificio con un total de cinco elipses. Espacios disimétricos y bóvedas elípticas, que le dan una preciosa perspectiva visual, todo ello dentro de un estilo con una clara transición entre el barroco y el neoclásico.

interior de la iglesia


vista del coro, con el órgano


lado de la Epístola


lado del Evangelio


Es poco común este tipo de arquitectura en los edificios madrileños, pero sin embargo, era muy común en las construcciones barrocas italianas, sacando una gran perspectiva de unas proporciones estrechas y pequeñas. Todas las pilastras acaban rematadas en capiteles de orden compuesto, con una cabeza de león, alusivo a San Marcos, al cual está dedicado nuestro templo.



El presbiterio está cubierto por bóveda de medio cañón, en el centro una cúpula elíptica, apoyada sobre pechinas y con linterna. En la nave otra bóveda de medio cañón con lunetos a los lados.



En las pechinas se encuentras pintados los cuatro doctores marianos: Anselmo de Canterbury, Ruperto Abad, Ildefonso de Toledo y Bernardo de Claraval. Son del siglo XVIII y pintadas por Luis González Velázquez, mezclando la pintura con la escultura, ya que las alas de los ángeles y otros elementos se encuentran resaltadas en escayola.
La cúpula contiene cuatro gajos pintados por el mismo autor, representando escenas del titular del templo. Es curioso ver la perspectiva de la cúpula elíptica encajada en medio de las tres elipses de la que se compone el interior del templo. Cuando se mira desde la nave, parece una cúpula redonda, mientras que si se mira justo debajo de ella, se ve perfectamente su forma ovalada. Veamos el efecto...

Vista según se entra hacia el altar mayor


vista justo debajo de la cúpula, mirad como cambia el efecto desde esta vista y la anterior


El retablo fue realizado en el siglo XVIII, aunque reformado después del incendio que sufrió en 1925. Está constituido por un gran tabernáculo, con columnas a los lados. En el centro cobijado en una hornacina, se encuentra la escultura de San Marcos apoyado sobre su emblemático león para escribir el segundo Evangelio. Esta escultura es obra de Juan Pascual de Mena. A los lados del retablo se encuentran dos esculturas que representan a dos ángeles de estuco, obra del mismo autor. En la parte superior del retablo, hay un frontón curvo partido, que encuadra un óculo en el centro, con una vidriera del Espíritu Santo. Se encuentran también unos ángeles sedentes, obra de Felipe de Castro. Aparte por el retablo y el resto de la iglesia, existen otras cabezas de querubines, ejecutadas por Roberto Michel.

Retablo mayor. La escultura de San Marcos es obra de Juan Pascual de Mena. Los ángeles de pie, son del mismo autor, y las cabezas de querubines, obra de Roberto Michel.



Vista del retablo desde la nave


Retablo con un Cristo crucificado, realizado a mediados del siglo XIX, como fondo tiene unas pinturas de la Dolorosa y San Juan.



Retablo de Santa Escolástica, hermana de San Benito, con dos columnas de madera imitando mármol, que cobija la escultura de la titular, de Juan Pascual de Mena en el siglo XVIII y el retablo se remata por un ático donde se encuentra un lienzo de San Benito confesando a su hermana, obra de Luis González Velázquez. A los lados hay dos esculturas de San Miguel (talla moderna de los talleres austriacos) y de San Ramón Nonato (pieza del XIX). La pequeña escultura de San Miguel, sustituye a la desaparecida del siglo XVIII.



Retablo hornacina con la escultura de San Blas, obra del siglo XVIII de los talleres madrileños. Sobre ella, pintura de San Lucas, que junto a otras tres en los restantes machones, completa a los Cuatro Evangelistas que fueron pintados en el siglo XVIII. Son anónimos y seguramente pintados por algún seguidor de los González Velázquez.



Retablo de la Virgen de la Soledad, escultura de gran tamaño atribuido a Juan Pascual de Mena. Se cobija en un retablo de madera imitando mármol, obra del siglo XVIII, decorado con ángeles realizados por Roberto Michel. En el Sagrario se encuentra la pintura de "La Santa Faz", aunque en Madrid es conocida como "La Cara de Dios". Esta pintura imita la Santa Faz de la catedral de Jaén.



Hornacina que cobija una escultura de la Virgen con el Niño, pieza del siglo XVIII, donada por la reina María Cristina. Existía la costumbre en Madrid, de la "Sabatina", que consistía en que todos los sábados, la Congregación de esta Virgen, le cantaba la Salve a la Virgen. En la parte superior, el lienzo con San Marcos, obra del siglo XVIII.



Altar hornacina de San José, otra gran obra de calidad, atribuible a Juan Pascual de Mena. En la parte superior el lienzo con San Juan Evangelista.



Retablo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, según nos decía Tormo, la imagen más antigua que se conservaba en Madrid dedicada a este titular. Construido en madera imitando mármol, como el anterior que comentamos de la Soledad, tuvo que ser restaurado completamente después del incendio. La reconstrucción total es obra de Francisco Font, aunque la forma en cruz del altar, nos indica claramente, que aquí se encontraba alguna escultura de un crucificado. A los lados dos esculturas dedicadas a Santa Dorotea y a la Inmaculada Concepción, obras del siglo XIX.





Altar-hornacina dedicado a San Antonio de Padua, probablemente también de Juan Pascual de Mena, obra del siglo XVIII. En la parte superior el último de los lienzos de los machones, el de San Mateo.



Retablo de San Benito Abad. Tal vez sea la escultura más bonita de las que hay en el templo de Juan Pascual de Mena. Se cobija en un retablo del siglo XVIII y en su parte superior un lienzo de Luis González Velázquez que representa la Visión de la Trinidad por parte de San Benito. A los lados, sendas esculturas de Santa Lucía y San Roque, ambas anónimas del XVIII.







En la iglesia estuvieron enterrados, Ventura Rodríguez y su esposa hasta que en el siglo XIX fueron trasladados a la capilla de los arquitectos en la iglesia de San Sebastian.


Placa en la puerta:



Esta iglesia se construyó sobre el solar largo, estrecho e irregular de la vieja ermita. El arquitecto Ventura Rodríguez ideó una original solución en planta, consistente en la yustaposición de cinco elipses desiguales que disminuyen de tamaño hacia la cabecera y hacia los pies, consiguiendo un espacio longitudinal, perfectamente trabado. La fachada se compone de un cuerpo central elevado, enmarcado por un orden gigante de pilastras en esquina, y rematado por un frontón triangular y dos alas cóncavas que se retiran de la alineación de la calle, creando un pequeño espacio de respeto frente al acceso. La cubrición del templo se realiza a base de bóveda de medio cañón. En el presbiterio, de cúpula elíptica sobre pechinas y con linterna en la elipse que hace las funciones de crucero de medio cañón con lunetos en la elíptica que forma la nave. En 1944 fue declarada bien de interés cultural.



viernes, 26 de febrero de 2010

Iglesia del convento de Mercedarias Descalzas de don Juan de Alarcón



El convento de Mercedarias de don Juan de Alarcón, realmente es el convento de Nuestra Señora de la Concepción, de Mercedarias Descalzas, aunque es conocido por el nombre del confesor y mecenas de la fundación, don Juan Pacheco de Alarcón. Por ser la última voluntad de su fundadora, doña María de Miranda, viuda de don Juan de Urrutia y Zúñiga, señor de Montalvo, cuando murió, dejó toda su fortuna al confesor para que llevase a cabo su deseo de fundar la Orden, cosa que hizo don Juan perfectamente, estando todas las religiosas alojadas en 1609 y el templo terminado en 1656.
No tenemos datos de quién construyó el edificio, pero sí que en 1671 reformó el interior, Gaspar de la Peña.




La fachada sigue el estilo de la Encarnación, con tres arcos de medio punto en la entrada, siendo el de en medio más alto, aunque a diferencia del granito que emplea la Encarnación, aquí es sustituido por la piedra y el ladrillo.

Fachada principal, con tres arcos de medio punto, en la calle de la Puebla






Sobre la puerta de la fachada lateral, una estatua de la Inmaculada en una hornacina, obra que data de mediados del siglo XVII, sin tener noticias de su creador.


Escultura de la Inamaculada en una hornacina en la portada lateral del templo, obra del siglo XVII



La iglesia es de planta de cruz latina, con cúpula sin tambor sobre el crucero.
Las pilastras, cornisas y entablamento, son muy simples, sin ningún tipo de ornamentación, dando un efecto de sobriedad barroca a todo el edificio.



Interior de la iglesia








Sobre la puerta de la Sacristía, existe un lienzo de la Sagrada Familia, obra del siglo XVIII.




Las pechinas son de José Jiménez Donoso, y representan a San Eutiquio, San Pedro Pascual, Santa Balbina y Santa Victoria.

cúpula sobre pechinas, pintadas por José Jiménez Donoso



El gran lienzo del altar mayor, es la joya del templo, y representa la Inmaculada Concepción, obra de Juan de Toledo. se completa con una Gloria en la parte superior con ángeles y la Santísima Trinidad. En las estilobatas, San Pedro Nolasco y San Antonio de Padua, obras también del mismo autor.







Apoteósis de la Inmaculada Concepción, obra de Juan de Toledo




En el lado de la Epístola también se encuentra el lienzo "Los sueños de San José", un valioso y bello cuadro atribuido a Juan Montero de Roxas según algunos, o a Juan de Toledo según otros.

Los sueños de San José, un lienzo atribuído a Montero de Roxas por unos y a Juan de Toledo por otros



Retablo en el lado de la Epístola del brazo del crucero con los Santos Mercedarios y en el ático un precioso lienzo de Santiago Matamoros, preciosa obra quizás de Palomino.

Retablo dedicado a santos mercedarios. En el centro la Virgen del Carmen quizás?
En el ático del retablo, lienzo que representa a Santiago Matamoros, posible autoría de Palomino








Retablo de la Beata Mariana de Jesús. En un arca de madera pintada, se encuentra el cuerpo incorrupto de la titular. Dicen que el día que se expone el cuerpo incorrupto, todos los 17 de abril, desprende un agradable olor a manzana.

Retablo de la Beata Mariana de Jesús
En la parte inferior se encuentra la urna con el cuerpo incorrupto de la titular





Habían dos obras maestras de Pedro de Mena, que se perdieron en la guerra, una Dolorosa y un Ecce-Homo.


miércoles, 24 de febrero de 2010

Iglesia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis Obispo



La iglesia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis Obispo, es el nombre que recibe esta Parroquia, que tuvo su origen, cuando unos religiosos carmelitas calzados procedentes de Toledo solicitaron al rey Felipe II el permiso para poder fundar un convento de su regla en la recientemente creada capital del reino. Se les concedió un solar que había estado ocupado por unas mancebías, donde una bellísima imagen, lujosamente ataviada, servía de reclamo, en uno de sus balcones. Para mayor perfección, la figura era de movimiento y agitaba las manos de la imagen, un hombrecillo menudo y liviano, que se escondía entre las aparatosas vestiduras, incluso se le arrancaron los brazos a la imagen, para así, con los brazos de verdad, poder tocar el violín el propio hombrecillo escondido. Uno de los discípulos del venerable Bernardino de Obregón que andaba pidiendo limosna para su hospital, acertó a pasar por delante del prostíbulo, desde donde las mujeres le mostraron la imagen, aunque no se llegó a comprender por qué motivo se le antojó al donado una representación de la Virgen. Y no le faltaba razón, ya que esa imagen era una talla de la Virgen María que había sido robada en un pueblo de Toledo y traída a Madrid. Lo que más lamentó, no fue no llevar dinero para entrar en aquella casa para salvar y rescatar la efigie de las manos indignas en que se encontraba. Así que como no pudo entrar, denunció el caso a la Inquisición, lo que hizo terminar en el quemadero a las mozas de aquella casa y al hombrecillo que daba movimiento a la preciosa imagen (otros datos apuntan a que fueron apresados). La imagen fue llevada al Ayuntamiento y se le dieron honores de santidad y veneración, con el bello nombre de Nuestra Señora de Madrid, yendo finalmente, a ser colocada en el altar mayor de la capilla del Hospital General (en alguna ocasión, hablaremos de esta talla en este blog). Pero sigamos con la historia de nuestro convento, que acabaría por estar situado justo en los terrenos del edificio donde ocurrió esta historia.

El rey hizo derribar estos edificios. En un principio los religiosos vivieron en unos cobertizos de madera. Se fundó el convento del Carmen Calzado, en 1575, y aunque en un principio estuvo advocado a los Santos Antón y Dámaso, siempre se la conoció como el convento del Carmen.
En la construcción del convento y la iglesia, se contó con la ayuda del rey Felipe, su hermana Doña Juana y de toda la Villa de Madrid.
El convento desapareció dando paso a los cines Madrid, y ocupaba toda una manzana que hoy ocupa la calle del Carmen, la calle Salud y la Plaza del Carmen, hasta que en la desamortización de Mendizabal, de la que irremediablemente hablamos cada dos por tres, se expulsó a los religiosos de su templo, dato que se repetía, ya que en 1808, en la guerra de la independencia, se les había expulsado por primera vez. Pero la iglesia siguió en pié, y se le siguió dando culto gracias a los terciarios carmelitas, hasta que el templo se convirtió en iglesia filial de la Parroquia de San Luis Obispo. Una vez que San Luis desapareció, quedaron unidas las dos parroquias en el mismo templo. Pero estaba a punto de llegar la guerra, momento en que el templo fue asaltado y en donde se destruyeron gran parte de sus altares e imágenes. Mas tarde, al agrandar la calle Salud, el templo fue recortado a sus pies, teniendo que construirse una nueva fachada y momento que se aprovechó para poner una de las pocas obras de arte supervivientes del antigua iglesia de San Luis, la portada barroca.

El templo fue trazado por el arquitecto Miguel de Soria, en 1611. Artista que ya tenía en su haber otros edificios conventuales en la Villa. Tuvo como ayudante al maestro cantero Mateo de Cortaire. En 1640, estaban todas las obras concluidas. Lástima que se perdiera el antiguo retablo construido por Sebastian de Benavente y dorado por Lorenzo Sánchez y Martín de Velasco. Aunque nos quedan algunos retablos de sus manos en el templo, como los de la capilla de la Virgen del Pilar, San Antonio y la Inmaculada.

El edificio en sí, es bello, más bello todavía en el interior, donde ha llegado a nosotros casi intacto. Con una inmensa planta en forma de cruz latina, con los brazos del crucero cortos y cúpula sobre pechinas en el crucero. Es de una sola nave con capillas a los lados. Un edificio claramente barroco del siglo XVII, pero con muchas influencias de modelos romanos


FACHADA


La fachada es bastante sencilla, con dos portadas a la calle, una en la calle del Carmen y otra en la calle Salud. Antiguamente tenía tres, correspondiendo la tercera a la calle del Carmen también, a la altura del presbiterio y que hoy se encuentra convertida en una ventana, sitio en el que hasta época reciente, se encontraban aquí una lonja con unas gradas, como las de San Felipe el Real, con unos comercios debajo, que convertían este rincón de Madrid en un lugar muy característico, algo imperdonable de haber dejado perder.
En la calle de la Salud, a la altura de la nave del Evangelio, se encuentra la única torre del templo, de sillería y ladrillo, cubierta de un revocado típico de las iglesias madrileñas. En la parte inferior de la torre, se encuentra la portada barroca del antiguo templo de San Luis Obispo, obra de Francisco Ruíz, en 1715. Enmarcada entre columnas, la bella portada barroca contiene un dintel, sobre el que se encuentra la escultura de San Luis.


Fachada barroca que procede de la desaparecida iglesia de San Luis Obispo




Por encima, un frontón curvo partido, que enmarca la parte inferior de la hornacina donde se aloja el santo titular, todo ello en piedra caliza hecha por el escultor Pablo González Velázquez. Por encima del santo, otro frontón curvo partido más pequeño, que enmarca un escudo.





puertas de la portada








La portada que da a la calle del Carmen, es más sencilla, del siglo XVII, que consta de dos columnas alojadas en pedestales, con pilastras retranqueadas que enmarcan la puerta, y que tiene un arco de medio punto sobre el dintel. En el tímpano de esta portada, el escudo del Carmelo y por encima, una hornacina con el grupo escultórico de la Imposición de Escapulario por la Virgen del Carmen a San Simón Stock.

Fachada que da a la calle del Carmen, con una portada más sencilla del siglo XVII





INTERIOR DE LA IGLESIA








vista desde el presbiterio



La nave está cubierta por medio de bóvedas de cañón sustentadas por arcos fajones donde se abren lunetos y ventanas, y se sostiene por pilastras de orden toscano.




En el crucero una cúpula sin tambor ni linterna, sobre pechinas con los escudos del Carmelo.


cúpula sobre pechinas con los escudos del Carmelo



Todas las Capillas se abren con un arco de medio punto y que no me olvide comentar que todas las Capillas se cierran con unas hermosas verjas del siglo XVII

La nave central tiene dos púlpitos de mármol, fechados en 1630 y decorados con escudos del Carmelo


púlpitos fechados en 1630 decorados con escudos del Carmelo



En los pies del templo, a la altura del coro, se levantan dos tribunas a los lados. En la del Evangelio, se encuentra el precioso órgano del siglo XVII. Por encima de todas las Capillas, se encuentran los balcones desde los que seguían los actos religiosos los carmelitas




El precioso órgano neoclásico del siglo XVII





RETABLO MAYOR








El retablo mayor, de estilo clasicista, es del siglo XVIII, donde unas grandes columnas neoclásicas enmarcan el grupo central de la Virgen del Carmen, una magnífica escultura de Juan Sánchez Barba, del siglo XVII


retablo neoclásico del siglo XVIII con cuatro columnas corintias, enmarca la escultura de la titular



Escultura de la Virgen del Carmen, obra de Juan Sánchez Barba, del siglo XVII




En el ático del retablo, otra joya del templo, una pintura de la Santísima Trinidad, cuadro pintado por el madrileño Antonio de Pereda

Pintura que representa la Santísima Trinidad,obra del madrileño Antonio de Pereda




en sus laterales, en la parte superior, dos pinturas del siglo XVII que representan a las dos carmelitas, Santa Teresa de Jesús y Santa María Magdalena de Pazzi.
Debajo, dos esculturas del XVIII. La de la izquierda representa a San Juan Nepomuceno y a la derecha la de San Simón Stock. En la parte inferior, rodea la Capilla mayor, una sillería de madera del siglo XVII, obra del tallista Gabriel Vázquez.




sillería de madera del siglo XVII, obra del tallista Gabriel Vázquez





El interior de la iglesia tiene tanto que comentar, que para no olvidarme de detalles, iremos comentando como es costumbre, empezando por los pies, en el lado de la Epístola. Muchas de las imágenes son de factura moderna, ya que fue saqueada y muchas obras de arte destruidas. Pero las que han llegado hasta nosotros, son verdaderas obras de arte.


Altar del Cristo de la Fe





Santo Cristo de la Fe, obra de Víctor González Gil en los años cuarenta, talla ejecutada basándose en fotografías del original del templo de San Luis, que se quemó en 1935 con el resto de la iglesia.




Este Cristo tiene muchísima devoción, y está alojado en un precioso retablo barroco con columnas salomónicas del siglo XVII




Primera Capilla

Santa Casilda, hija del rey moro de Toledo, en un retablo del sigo XVIII




San Antonio (talla moderna) en un retablo del siglo XVII, atribuido a Sebastián de Benavente





En el centro de la capilla, un retablo del siglo XVII también de Sebastián de Benavente, con una imagen de la Inmaculada (talla de mediados del siglo XX), y a los lados, las imágenes de San Federico y Santa Lucía. La imagen de San Federico es de 1929, obra del escultor valenciano Enrique Bellido. En la Iglesia del Carmen se encuentra la sede, desde 1929, de la Congregación de San Federico





En el ático, una pintura de la Virgen con el niño, del siglo XVII



Capilla de la Venerable Orden Tercera de Nuestra Señora del Carmen Calzado




Nuestra Señora del Carmen Calzado, una imagen del siglo XX, de muy buena calidad y belleza









Pintura de San Matías, copia moderna de un cuadro de Rubens




Talla de San José, de finales del siglo XVIII





Inmaculada, imagen del siglo XIX





Brazo del crucero de la Epístola

Retablo del siglo XIX, enmarcado por dos columnas y con la Santísima Trinidad, obra del escultor José Piquer








Pintura que representa al profeta Elíseo, mandando a unos osos que maten a los niños, que se habían burlado de su calvicie. Este soberbio cuadro es obra de Antonio de Pereda, del siglo XVII





Brazo del crucero del Evangelio

Puerta monumental del siglo XIX, que da paso a la sacristía




Sacristía


uno de los cuadros que se encuentran en la sacristía


Saliendo de la sacristía de nuevo...
Retablo barroco del siglo XVII con una escultura moderna del Sagrado Corazón de Jesús. En el ático, una pintura barroca de la Trinidad.






Magnífica pintura que representa a Elías, fundador del Carmelo como Elíseo, matando con la espada de fuego a los falsos profetas de Baal, obra de Antonio de Pereda.
Tanto este cuadro, como el anterior de Pereda, necesitaría una restauración y sobre todo, un buen marco, otro alojamiento más acorde a la valía del cuadro y otra iluminación.





pequeño retablo barroco del XVIII, con un busto de Ecce Homo, una talla de la escuela madrileña del XVII





Capilla de la Virgen de Guadalupe de Extremadura (antigua de los Médicos)

Virgen de Guadalupe de Extremadura (talla moderna), en un retablo neoclásico del XVIII. En el fondo de esta capilla, hay una lápida sepulcral de la familia Alarcón, fundadores de esta en 1638





Capilla de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba (talla moderna). El retablo es del XIX. A lado, una escultura moderna del Cristo de Medinaceli





Retablo de la Virgen de la Caridad del Cobre, talla moderna








Entre Capilla y Capilla, un pequeño retablo barroco con la Virgen del Perpetuo Socorro





Capilla de la Real e Ilustre Congregación del Santísimo Sacramento y Santo Entierro
Esta es la más fastuosa de todas las capillas del templo. El retablo es del siglo XVIII, muy barroco y recargado, con grandes columnas salomónicas y muy cargada ornamentación.





En el centro del altar, la Virgen de la Soledad, obra de Jacinto Higueras








Existen actualmente en el Carmen, dos Cristos yacentes:

En una urna, Cristo yacente, obra moderna de José Planes





Una de las joyas del templo, el Cristo yacente, obra de Juan Sánchez Barba en el siglo XVII. Esta escultura fue mutilada en 1936 y restaurada después.





En la capilla se encuentran varios lienzos del siglo XVII:
La Coronación de espinas, copia del original de Van Dyck, San Pedro contemplando a Cristo atado a la columna, y dos cuadros que representan a San José y San Antonio. Todos ellos son de la escuela madrileña





Capilla de la Virgen del Pilar, con una imagen moderna de la titular, que se aloja en un magnífico retablo barroco con columnas salomónicas, otra de las obras de Sebastián de Benavente, que se encuentran en la iglesia. Al lado de la Virgen, esculturas de San Alberto de Sicilia y la Beata Arcángela, ambas de finales del XVIII.





En un retablo más pequeño, realizado con los restos de otro retablo del XVIII anterior, se cobija una escultura moderna de La Milagrosa. También sirve esta Capilla como baptisterio, por lo que aquí se encuentra la pila bautismal.






Comentar como anécdota, que en esta Capilla se encontraba un hermoso cuadro que representaba a la Virgen del Parto o de la Leche, la cual fue muy venerada por las embarazadas de Madrid, pero el cuadro fue robado y la tradición madrileña de ir a pedir a la Virgen por un alumbramiento feliz, pasó a ser historia.




Otra anécdota sobre la iglesia, fue la publicación de una noticia en un periódico de la época:


El 2 de Agosto de 1936, salía publicado en el ABC republicano, una noticia sobre la Iglesia del Carmen en Madrid. Decía que se habían encontrado 65 cadáveres momificados enterrados debajo del altar mayor y bajo las bóvedas en las capillas, entre los que se encontraban también varias monjas, fetos y niños de corta edad. Los enterramientos databan de 1746, cuando lo habitaban monjas de la Orden carmelitana. Otro descubrimiento fue una urna de madera que contenía los restos de San Eugenio y de Santa Casilda, que se encontraban empotrados en una pared de la sacristía. A la noticia, acompañaba una foto de los milicianos de la C.N.T posando junto a las calaveras de los cadáveres encontrados.


No tengo ni idea si estos datos están contrastados y si son verídicos o no, pero lo que sí parece claro, es que en el convento del Carmen, nunca hubo monjas, ya que siempre fue habitado por hombres, dato que deja sin aval la noticia.





Mi más sincero agradecimiento al párroco de Nuestra Señora del Carmen, por su ayuda y cooperación en la realización de este artículo, y por supuesto a JUAN, que sin su dedicación, tiempo y voluntad, no hubiera sido posible la publicación de este post.

Gracias





Fuentes:

Datos:
- Pedro F. García Gutiérrez y Agustín F. Martínez Carbajo, por su brillante trabajo en "Iglesias de Madrid"
- Pedro de Répide en "Las calles de Madrid"

Fotos: Todas las fotos de Bélok (Viendo Madrid)