viernes, 5 de noviembre de 2010

Iglesia de San Antonio de los Alemanes

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El precioso retablo mayor, obra de Miguel Fernández, con esculturas de Francisco Gutiérrez y en el centro la escultura de San Antonio, obra de Manuel Pereira

San Antonio de los Alemanes fue fundado por Felipe III en 1607 como Real Hospital para enfermos portugueses que vivían en Madrid, cuando Portugal era nuestro. El Hospital se conoció desde entonces como San Antonio de los Portugueses, ya que su capilla se encomendó a San Antonio de Padua.
En 1624 se inició la construcción del templo, bajo la dirección del maestro de obras Francisco Seseña, que siguió fielmente los planos del arquitecto jesuita, Pedro Sánchez, el mismo que proyectó la Colegiata de San Isidro y como ayudante, Juan Gómez de Mora, quedando terminado en 1633. Tras la independencia de Portugal de la Corona Española, el templo quedó abandonado, hasta que en 1689, la reina Regente Mariana de Austria, mirando hacia los suyos, lo cedió a los alemanes católicos que vivían en Madrid, cambiando su denominación (como es lógico) a San Antonio de los Alemanes. Pero de nuevo en 1702, Felipe V, concede la administración del edificio a la Hermandad del Refugio, que se ocupaba de recoger pobres, darles cobijo y comida. Aquí es cuando se me escapa el tema, porque hablamos de 1702 y actualmente sigue regentando el edifico esa misma Hermandad, pero sin embargo no se le conoce como el Refugio y sigue siendo San Antonio de los Alemanes el nombre con el que conocemos el templo, a pesar de que solo fue así durante 13 años, mientras que a pesar de haber pasado más de trescientos años como Refugio, ese nombre pasa inadvertido para mucha gente.






La fachada del edifico se la debemos a Juan Gómez de Mora. Una fachada sencilla y austera de ladrillo visto sobre zócalos de granito. En una restauración en 1886, el arquitecto Antonio Ruíz de Salces añadió unas molduras neogóticas en las ventanas y subió de altura el campanario.

Fachada de la iglesia con la escultura de San Antonio, obra de Pereira



Campanario con balcones enrejados



La portada es barroca, conteniendo encima del dintel de la puerta, en una hornacina, una escultura de San Antonio, atribuida a Manuel Pereira. La sencillez del exterior no nos prepara para lo que nos encontramos en el interior, un templo de una sola nave elíptica, carente de columnas y pilastras, siendo toda diáfana y está coronada por una bóveda con lunetos, que descansa sobre una cornisa y que ocupa todo el perímetro del templo.

Portada barroca con la escultura de San Antonio, obra de Manuel Pereira





Una vez que estamos dentro del templo, nuestra mirada se quedará perpleja con lo que vamos a observar. Todo el muro que rodea el templo, está pintado con frescos, es decir... toda la pared del edificio es una pintura gigante. La sensación es como si nos hubiéramos colado dentro de un cuadro o estuviéramos en un salón de algún palacio italiano por la magnitud de sus pinturas. Aquí ya estamos como siempre y nadie se pone de acuerdo con la autoría de los frescos. Unos dicen que los frescos de todo el mural es de Lucas Jordán y las pinturas de la bóveda de Franciso Ricci y Juan Carreño, modificados y restaurados después por Jordán. Otros dicen que fueron Ricci y Carreño los autores, modificados por Jordán más tarde y que la cúpula la empezó Colonna, un boloñés fresquista italiano traído a España por Velázquez. Pero lo que está claro es que tanto como Jordán, Ricci y Carreño, se repartieron el pastel.



Interior del templo








El retablo mayor fue realizado por Manuél Fernández en la reforma del siglo XVIII. Es de estilo neoclásico y se constituye por medio de unas grandes columnas corintias que enmarcan el titular, todo ello rematado por ángeles, obra del escultor Francisco Gutiérrez. La escultura que preside el retablo es una soberbia obra del escultor Manuél Pereira y está considerado de sus mejores trabajos. Hay que decir que este retablo sustituyó a otro del siglo XVII de Miguel Tomás y Juan Garrido y dorado por Francisco de Pineda y que llevaba pinturas de Vicente Carducho, de las que algunas se conservan todavía en la sacristía.

Imagen de San Antonio de Padua, obra maestra de Manuel Pereira




Altar dedicado a Santa Engracia, princesa zaragozana, obra de Eugenio Cajés del siglo XVII. Sobre ella ovalo con el busto del rey Felipe IV, obra de Francisco Ruiz de la Iglesia. A su lado altar de Santa Ana y San Joaquín con la Virgen Niña, soberbia obra de Lucas Jordán, fechada en 1694. En la parte superior, el busto de la reina María Luisa Gabriela de Saboya, esposa de Felipe V, también de Ruiz de la Iglesia.





Altar dedicado al Calvario, también de Lucas Jordán y fecha similar. En la parte superior, ovalo con Mariana de Neoburgo, esposa de Carlos II, del mismo autor que los óvalos anteriores. La imagen de delante es la Vigen de los Dolores, imagen de vestir de siglo XIX

El Calvario, obra de Lucas Jordán




Pasando al lado del Evangelio, el primer altar es el dedicado a la Santísima Trinidad, atribuido a Ruiz de la Iglesia, el ovalo superior con Felipe V del mismo autor. Al lado altar dedicado a San Carlos Borromeo curando a lo enfermos, obra de Lucas Jordán de finales del XVII. En la parte superior ovalo con el busto de Carlos II, del mismo autor que el resto de los bustos.






Contar aquí lo que representa cada fresco del templo, nos llevaría horas, así que cualquiera que esté interesado no tiene más que investigar un poco por internet para documentarse al respecto. Las pinturas representan a Reyes Medievales de España, Francia, Hungría, Alemania y Bohemia, Santos Portugueses, la Gloria, la Virgen y el Niño y como no... a San Antonio, pintados en su mayoría por Lucas Jordán, junto a las pinturas anteriores a la bóveda, que son obra de Carreño de Miranda y Francisco de Rizi. Por último, la escena de la Aparición de la Virgen y el Niño a San Antonio de Padua, es el conjunto efectista que cubre la bóveda, obra de Carreño de Miranda y retocado por Lucas Jordán.


En la cúpula podemos ver una maravilla de pinturas que asemejan columnas, ventanas, pilastras, frontones, molduras, jarrones y figuras humanas, todo ellos con ornamentos barrocos. Todo está perfectamente pintado, dando la sensación que vemos realmente esos relieves como si fueran de mármol pintado. Las columnas pintadas inicialmente eran lisas y Lucas Jordán las cambió por columnas retorcidas, más cercanas al barroco.

Vista de la bóveda y sus frescos. Observad como los frontones y columnas de los frescos, parecen realmente de piedra




Vista completa de la bóveda, frescos de Carreño de Miranda retocados después por Lucas Jordán.




Otra vista de la bóveda




Talla de Cristo crucificado del siglo XVIII










En lo que no hay duda, es en que es una de las iglesias más bellas de Madrid. El templo fue declarado en 1972 Monumento Nacional.

De la Hermandad del Refugio, salía "La Ronda de pan y huevo", que estaba integrada por un sacerdote, dos seglares ayudantes y numeroso criados con camillas y sillas de mano. Iba por las calles, portando cada seglar un farol y haciendo sonar continuamente campanillas, buscaban a mendigos enfermos por los portales, esquinas y escondrijos, dando a los necesitados un pan y dos huevos duros. A los enfermos los llevaban hasta el Hospital, a los moribundos les preparaban para su viaje al otro mundo y a los que se encontraban muertos, les daban cristiana sepultura en una fosa común. También podían ir a dormir por unos cuantos céntimos a la hospedería. Fueron famosos los malos olores y pestilentes que salía del Refugio.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Le felicito por la dificultad que entraña la realización de esas fotografías y le doy mi enhorabuena por el magnífico trabajo que ha conseguido

SE dijo...

¡Qué bonita! La cosa es que he pasado por delante y nunca he entrado, tengo que hacerlo la próxima vez que vaya por allí. Muy interesante la historia de la iglesia. ;)

Anónimo dijo...

Gracias por mostrarnos una Iglesia tan bella.Nunca había entrado.G.M.P.

Doña Umé dijo...

Mil gracias por la entrada.
Hace apenas unos días que entré a ver esta iglesia sobre la que tanto había oído hablar.

Realmente, es de una belleza sobrecogedora. En cuanto entré dije para mi: Peroooooo.....¿Qué es éstoooooo.....¡QUÉ MARAVILLA.....!!!!!!!.

Tengo pendiente, el convento de las Plácidas, que tiene una historia trepidante. A ver, si tengo la suerte de verlo antes en tu blog , que es otra joya, y ya lo visito con la información completa.
Saludos.

Bélok dijo...

Si te refieres al convento de San Plácido, ya existe el artículo en este blog.

http://www.viendomadrid.com/2009/12/convento-de-san-placido-las-monjas.html

Doña Umé dijo...

Muchas gracias...

Anónimo dijo...

Estuve el domingo por la mañana viéndola. Es una autentica preciosidad; jamás pensé que en Madrid tuviéramos esta iglesia. Ahora, le pongo un pero: la gente no hace caso al cartel que prohíbe hacer fotos; había dos personas haciendo fotos con flash, algo que me molestó bastante. Bueno, pero una autentica y maravillosa sorpresa.

Bélok dijo...

Yo no estoy en contra de hacer fotos, al contrario me duele enormemente que prohiban hacer fotos al arte. Eso sí, yo no uso flash, a no ser que esté a oscuras.

Doña Umé dijo...

y.......
¿Qué decir, de, cuando los políticos de turno se fotografían para la prensa delante de las grandísimas obras de arte de los museos, con motivo de cualquier inauguración?.

"Achicharran" las pinturas, con tanto flash.
¡Una pena!.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Yo tampoco estoy en contra de hacer fotos que conste, pero los flashes estropean la pintura. Estoy comentando mis visitas como anónimo , pero es que no se como darme de alta; puse mi dirección de correo, me llego el enlace, pero cuando entro en el me aparecen 50 páginas con el nombre de dicho enlace.
Yo fotografío el interior de las iglesias, pero hay que currártelo, y tu lo sabrás mejor que nadie, usando trípode, apoyando la cámara, usar isos, apertura del opturador, etc, etc.
Bueno, querido Belog, he publicado varias opiniones de sitios documentados por ti y no quiero aparecer como "anónimo".
Y ahora me gustaría terminar aconsejando efervecidamente la visita a esta preciosa y maravillosa capilla de "San Antonio de los alemanes", que disfruto a diario por vivir cerca de ella.

Bélok dijo...

Dices que los flashes estropean la pintura, pero en este caso de San Antonio de los Alemanes, has visto la cantidad de focos que hay alumbrando los murales?. La pintura para que se pueda admirar tiene que estar iluminada, la simple luz natural ya es luz. Yo desde luego no seré quien use el flash en las pinturas, pero tampoco creo que estropeen un cuadro, eso está por demostrar y nadie lo ha hecho, aunque es muy fácil decir que sí. En ese caso que hacemos... apagamos lo focos y los dejamos a oscuras?, o le damos trabajo a los restauradores?. El Museo del Prado está completamente iluminado y no les pasa nada a los cuadros, y muchos menos cuando va el rey y 33 periodistas fotografian al monarca con las lanzas de fondo y miles de flahses a la vez. En esas ocasiones se les olvida la prohibición, hay que ver...
Con respecto a lo de Anónimo, no sé que decirte, se supone que teniendo cuenta de google no tienes que tener ningún problema, ya que cuando haces un comentario te dice "comentar como" y eliges tu cuenta.
Te agradezco mucho todos tus comentarios en el blog y espero seguir teniéndote como fiel lector. Yo seguiré intentando enseñar Madrid y hacerlo lo mejor posible.

Anónimo dijo...

Es ¡una maravilla! de la que he disfrutado durante toda mi vida porque es la Iglesia de mi Colegio. No pierdo la oportunidad de entrar siempre que paso por delante y está abierta.

Conchita dijo...

Después de muchos años he vuelto a la iglesia en donde oía la misa antes de entrar al colegio. Siemppre admiraba las pinturas, era dificil atender a la misa ante tanta belleza, sin embargo con su trabajo y explicación me he dado realmente cuenta de la suerte que tuve de pasar parte de mi infancia-bastantes horas- entre esas paredes. Mi colegio era El refugio o La Inmaculada Concepción, que es lo mismo. Cuando he vuelto a entrar la he visto mucho más pequeña que entonces, pero igual de bella.

Bélok dijo...

Llevais razón, es una iglesia maravillosa y preciosa.
Anónimo, yo también aprovecho para entrar cada vez que paso y la encuentro abierta.

Conchita, Cierto que es pequeña, pero todo lo que tiene de pequeña, lo tiene de grandeza.

Anónimo dijo...

Fui el otro día por primera vez a un funeral y me quedé supersorprendida que hubiera una iglesia tan bella en Madrid. Estoy deseando enseñarsela a mi hermana que viene a pasar unis dias a Madrid

Anónimo dijo...

Estuve ayer
Es una preciosidad y la planta y su tamaño una gozada
Volveré

Anónimo dijo...

en "la quincena soviética",novela de vicente molina foix,ganadora del premio herralde hará unos veinte o treinta años,tenéis una aventura dentro de esa iglesia.ocupa unas diez páginas,si no recuerdo mal.

Anónimo dijo...

Magnificas fotografías y documentación.
La visité un domingo, y coincidí con una celebración eucaristica y una homilía de un sacerdote cuya explicación de las lecturas de la misa estaban a la altura del templo, por su brillante y a la vez sencillas explicaciones de lo que significa el Evangelio:simpatía y amor a los próximos.

Melchor dijo...

Ya es la segunda vez que la visito anteriormente lo había hecho con un grupo cultural realizando visitas por el Madrid antiguo y quedé prendado de la maravilla que veía ante mis ojos hoy he vuelto a visitarla con mi esposa pues se lo prometí que lo haría para que ella también lo admirará.

tina dijo...

Tenía ganas de visitar esta Iglesia despues de leer los comentarios de este blog y ver las magníficas fotografías y esta mañana he asistido a la misa realmente es una joya escondida, gracias por ayudarnos a conocer Madrid

Karmeta dijo...

CARMEN DIJO...
Hoy me he quedado con la boca abierta, al entrar en esta maravillosa Iglesia, espero volver para recrearme mas detenidamente en sus frescos.
MARAVILLOSA UNA JOYA DE MADRID

Bélok dijo...

Carmen, es normal que te guste, es una maravilla

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